Confinados en casa: ¿qué podemos hacer?

Estar en casa puede ser una oportunidad para mirar hacia dentro de nosotros mismos

Allá por el año 1650, el filósofo y matemático francés Blaise Pascal declaró: “La única causa de infelicidad del hombre es no ser capaz de estar a solas consigo mismo y callado en su habitación” Es decir, de no saber estar a solas, y a gusto, consigo mismo, en su propia compañía.

La reflexión de Pascal desafía una de nuestras creencias más arraigadas en la sociedad actual: que siempre debemos recibir estímulos del exterior para sentirnos bien – viajar, descubrir cosas nuevas, interactuar con los demás, etc.- Pero, ¿Y si ya hubiéramos almacenado en nuestro cerebro una impresionante reserva de maravillosas experiencias que hemos vivido, de recuerdos, etc. que podemos revisitar y reexperimentar buceando en nuestro propio interior?, ¿Y si aprendiéramos a aprovechar este tesoro escondido en nuestra mente? En otras palabras, podemos dirigir nuestra atención al exterior o al propio interior, viajar hacia fuera o hacia dentro.

Estar confinados en casa nos brinda una variedad de curiosos beneficios:

  • Tiempo para pensar, para reflexionar relajadamente sobre nuestra vida, para abordar problemas que nos inquietan, para tomar decisiones que nos ayuden a vivir mejor, para ordenar nuestra mente, para cuestionar viejas creencias que tal vez lastren nuestra vida y sustituirlas por otras nuevas, más frescas y saludables, para aprender a construir relaciones más armoniosas con nosotros mismos y con nuestro entorno…
  • Tiempo, como hemos dicho, para revisitar todo un maravilloso bagaje de experiencias y recuerdos que tenemos almacenados en nuestro cerebro. Como si fueran viejas películas y documentos de nuestra hemeroteca particular. Nuestras experiencias no han desaparecido, sólo porque ya no se desarrollen frente a nuestros ojos. Tenemos las mejores máquinas de realidad virtual en nuestras cabezas.
  • Tiempo para viajar con la mente a lugares imaginarios, a fantasear con todo tipo de cosas, a soñar con otras vidas, otros mundos… La ventaja de estos “viajes” es que los podemos recrear a nuestro gusto, eliminando las molestias o contratiempos de la vida real.

Otro francés, Xavier de Maistre, en 1790, dicen que se encerró en su casa y decidió estudiar las maravillas y la belleza de lo que estaba más cerca de él, y lo plasmó en un libro, Viaje alrededor de mi cuarto, que empieza así: “he emprendido y realizado un viaje de cuarenta y dos días alrededor de mi cuarto. Las interesantes observaciones que he hecho y el constante placer que he experimentado durante este largo trayecto me han llevado a sacarlo a la luz… A mi corazón lo invade una satisfacción indescriptible al pensar en tantos desdichados a quienes doy un buen recurso contra el aburrimiento…” Sin necesidad de equipaje, el autor “viaja” a todos los rincones de su habitación, el sofá, la cama, etc. e intenta verlos con otros ojos, contemplarlos con otra mirada.

Para profundizar más en este tema: The book of life: on confinement

Consejos de una monja de clausura

Dice la hermana María Teresa -noticia aparecida en La Voz de Cádiz – : «Nosotras estamos fenomenal porque estamos ya acostumbradas a esto y no nos supone ningún esfuerzo logístico materialmente hablando ni de agobio el estar en clausura. No notamos mucha diferencia, casi ninguna».

Y nos da algunos buenos consejos que vienen a completar lo dicho en el apartado anterior:

  • Viajar a nuestro propio interior, dónde tenemos libertad absoluta de movernos, contactar con nosotros mismos y nuestra riqueza interna.
  • Ser cuidadosos en la convivencia con otras personas: quitar importancia a las diferencias en estos días y ser especialmente tolerantes, evitando enfrentamientos que sólo nos traerían más frustración y dolor.
  • No limitarnos a “matar” el tiempo, no entregarnos a un exceso de pasatiempos banales y que sólo nos provocarán una sensación de vaciedad y hastío. Por el contrario, hacer actividades que nos estimulen, en las que participemos de forma más activa, en las que nos sintamos fluir y en las que podamos canalizar nuestra energía de forma constructiva.
  • Hacer aquellas cosas que hemos ido postergando por falta de tiempo. Por ejemplo, leer aquel libro que nos regalaron por Navidad, ordenar papeles, empezar un taller de escritura, aprender un nuevo idioma…
  • Poner una barrera selectiva a lo que nos llegue de fuera para protegernos de elementos tóxicos: bulos (fake news), conversaciones pesimistas, películas apocalípticas, etc. Por el contrario, fomentar todo aquello que pueda relajarnos y subir nuestro estado de ánimo.
  • Potenciar el contacto –de calidad- con las personas que son importantes para nosotros. Hay limitaciones físicas, ahora mismo, pero podemos comunicarnos de otras maneras: por teléfono, Skype, email, Facebook, etc.
  • Reflexionar, meditar, orar, pensar en qué podemos cambiar para mejorar nuestra vida y para ser mejores personas.

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