¿Qué nos hace felices?

Sólo puede ser feliz siempre el que sepa ser feliz con todo (Confucio)

La idea del derecho a la felicidad es una idea bastante moderna. En el mundo de los antiguos filósofos (griegos, romanos, etc.) se hablaba a menudo del tema, pero luego hasta la Ilustración, apenas se volvió a mencionar.

En nuestros días, ha pasado de ser un derecho a ser casi una obligación y un signo de equilibrio emocional y madurez conseguir ser felices. Y su logro se considera más una responsabilidad individual que colectiva.

Pero: ¿Qué es la felicidad y qué nos hace felices? Veamos, resumidas, algunas de las principales ideas al respecto:

  • La búsqueda de una fórmula única que nos conduzca a la felicidad es una quimera.

No hay ningún ideario ni filosofía que nos proporcione todas las respuestas. Hay múltiples enfoques que se pueden enseñar a las personas, pero cada uno debe elegir los que mejor se adapten a él o ella.

  • Existe en cada persona una línea basal o índice de felicidad que se mantiene más o menos constante a pesar de los cambios en las circunstancias externas.

Es decir, ni las cosas deseadas nos suelen hacer tan felices como esperamos, ni las indeseadas tan infelices. Temporalmente, se produce un cambio significativo pero, con el tiempo, se tiende a volver a los niveles anteriores.

Como ejemplo de ello, se suele poner el de las personas que ganan la lotería: los estudios realizados al respecto indican que a la larga, la alegría inicial tiende a desvanecerse  porque se acostumbran a los nuevos placeres y comodidades que les reporta tener más dinero y se reduce su efecto positivo en el estado de ánimo (aparte de que en algunos casos puedan hacer un mal uso de ese dinero o gestionar mal su nueva situación).

Es parecido a la tolerancia que se origina en el consumo de drogas: el organismo se habitúa y disminuye su efecto. O lo que ocurre con el ansia consumista: una vez adquirido el nuevo producto que tanto deseábamos, poco a poco se reduce o se diluye la satisfacción que nos proporcionó su compra (y nos sentimos impulsados a consumir más para volver al estado anterior).

Esta línea base se podría subir perseverando en unos hábitos saludables de vida, tanto a nivel físico como emocional. En otras palabras, lo que produciría un cambio duradero sería más el trabajo interno que los hechos externos.

  • La felicidad se basa en el desapego, en no desear y en reducir las necesidades personales al mínimo.

Esa idea es más propia de la cultura oriental (budismo, etc.)

  • Para llevar una vida feliz, hay factores externos importantes como por ejemplo tener una buena salud, unos medios económicos básicos para vivir con dignidad, relaciones afectivas satisfactorias, un trabajo que nos llene,  etc. pero una vez cubiertas estas necesidades básicas, todo depende ya de nuestra actitud ante la vida, de nuestro nivel de equilibrio emocional.
  • La felicidad es la resultante de unas circunstancias dadas (el contexto, la suerte) y nuestros propósitos básicos (objetivos).

Podemos tener grandes aspiraciones, trabajar mucho para conseguirlas pero, en todo momento, existe la posibilidad de que factores externos, ajenos a nuestra voluntad, nos impidan ser felices. Eso es, más o menos, lo que dijo Schopenhauer.

Viene a ser un “baño de realidad” a la creencia a veces desmesurada en el poder individual de las personas para conseguir lo que deseamos que, en algunos casos, llega a afirmar,  incluso, que tenemos la capacidad de atraer con nuestros pensamientos la realidad que queremos vivir, negando o subestimando tanto los límites personales como el papel del azar y de las injusticias sociales.

  • La búsqueda de la felicidad como meta principal en la vida puede conducirnos, paradójicamente, a ser menos felices.

Debemos más bien centrarnos en perseguir metas y valores importantes para nosotros. Si conseguimos eso, la felicidad vendrá por sí sola, de forma indirecta.

Es algo parecido a escribir un libro o a cualquier proyecto que iniciemos: si lo hacemos pensando más que nada en el éxito fácil, las ventas o el reconocimiento social, nuestro producto será probablemente de una calidad mediocre y el éxito efímero, mientras que si nos centramos en hacer lo que nos apasiona, utilizar nuestros mejores recursos y dar lo mejor de nosotros mismos pensando más en el proceso que en el resultado final, seguramente obtendremos un producto de mayor calidad y unos resultados mejores a largo plazo.

  • Lo que realmente necesitamos y nos hace felices, está en las cosas sencillas, no en las complicadas o difíciles de obtener (lo dice Epicuro).

A medida que la sociedad ha ido avanzando tecnológicamente, se han creado un montón de necesidades artificiales que no aportan, ni de lejos, los niveles de bienestar y felicidad prometidos. Es lícito aspirar a una vida más cómoda -que la que vivieron nuestros antepasados- pero hay que vigilar el precio que pagamos por ello -tanto a nivel personal en forma de esfuerzo para obtenerlas como a nivel global de contaminación y destrucción del medio ambiente, etc.

  • Tendemos a malinterpretar aquello que nos hará felices (dinero, consumismo, etc.), confundimos placeres efímeros con aquello que nos proporciona satisfacciones más completas y duraderas.
  • Lo que llamaríamos “felicidad” no es algo estable, continuo sino más bien esporádico, fugaz, que se da en momentos concretos. Otra cosa es hablar de una vida más o menos gratificante o con sentido.
  • El trabajo de desarrollo personal, de potenciación de nuestra inteligencia emocional y de nuestro equilibrio interno sería, junto con la persecución de metas que aporten sentido a nuestras vidas, el principal factor de felicidad o infelicidad.

Y para ti, ¿qué es la felicidad?, ¿qué cosas concretas te hacen feliz y cuáles infeliz? Y ¿cómo puedes potenciar lo primero y reducir lo segundo? Si no lo sabes, observa tu día a día, anota qué es gratificante para ti y qué te disgusta y perturba.

También te sugiero que leas lo que se ha dicho sobre la felicidad y el “buen vivir”, las obras de los grandes pensadores de todas las épocas, y no te dejes deslumbrar por los eslóganes publicitarios y demás consignas lanzadas desde los órganos de poder que nos impulsan a “tener” más que a “ser”, a “consumir” más que a “disfrutar” de lo que tenemos, a apoyarnos en “factores externos” más que en nuestros “recursos interiores”.

Bibliografía recomendada:

  • Del tener al ser, de Erich Fromm
  • La búsqueda de la felicidad, de Victoria Camps
  • La conquista de la felicidad, de Bertrand Russell
  • Felicidad flexible, de Jenny Moix
  • La industria de la felicidad, de William Davies
  • Las gafas de la felicidad, de Rafael Santandreu

2 comentarios en “¿Qué nos hace felices?

  1. Josep ,estoy releyendo el articulo y me parece interesante.
    Realmente la sociedad actual nos crea necesidades falsas que no nos hacen feliz y nos animan a consumir todo el tiempo ,parece que solo teniendo cosas se puede conseguir la felicidad, pero
    hace todo lo contrario.
    Gracias por el articulo ,Jose Manuel

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