¿Es la democracia el mejor sistema de gobierno?

  • Reflexión previa

Según la Wikipedia, la democracia es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes. Se basa, añade, en los principios del gobierno de la mayoría y los derechos individuales.

En el mundo occidental al menos, se considera que es la forma de gobierno más justa y que más defiende los derechos de las personas. Se nos dice que en ella el poder político es ejercido por los ciudadanos, que promueve la igualdad de oportunidades para todos, que si bien no es perfecta es el mejor sistema político que ha sabido implantar el hombre, etc. etc.

Hasta aquí la teoría, las palabras grandilocuentes. Pero en la práctica, -y, ciertamente, en algunos países más que en otros-, se observan grandes desigualdades sociales, corrupción de los políticos, gobiernos incompetentes y/o sujetos a la dictadura del mercado, poderes en la sombra con oscuros intereses que deciden más que los propios gobernantes, políticas neoliberales que siembran precariedad y miseria por doquier, promesas electorales que no se cumplen, manipulación de la opinión pública a través de los medios de comunicación, fake news difundidas a través de las redes sociales y que pueden inclinar la balanza hacia uno u otro candidato en unas elecciones… ¿Podemos afirmar con tanta rotundidad las “bondades” de la democracia en ese contexto tan, digamos, poco alentador?

  • Preguntas “incómodas”

A partir de esa disonancia entre teoría y práctica, me gustaría invitaros a reflexionar con algunas preguntas:

. ¿Son los representantes políticos elegidos libremente por el pueblo o son, en muchos casos, elegidos mediante engaños y manipulaciones?

. En las campañas electorales: ¿Tienen todos los candidatos las mismas oportunidades para dar a conocer su programa de gobierno y motivar a sus votantes? ¿O depende, más bien, del dinero que puedan gastar en sus campañas, de los medios de comunicación que controlen y de los órganos de poder -entidades financieras, élites privilegiadas, etc.- que les apoyen en la sombra con intereses, digamos, que poco tienen que ver con la defensa de los valores humanos básicos y el bienestar de la población en general?

. ¿Es verdad que, al menos cada cuatro años, tienen que rendir cuentas de su gestión ante el pueblo y que, si no han estado a la altura de sus responsabilidades o de la honestidad que se esperaba de ellos, se les puede “castigar” no votándoles? ¿O la mayoría de votantes somos tan fácilmente manipulables que no sabemos reaccionar de forma apropiada y tendemos a volver a caer en los mismos errores una y otra vez, a dejarnos convencer por los mismos argumentos tramposos?, ¿Tenemos demasiado miedo al cambio a pesar de todo? ¿Preferimos la “seguridad” de lo conocido al riesgo de lo nuevo?

. ¿Y qué ocurre con los que eligen no votar, porque se sienten demasiado alejados de la clase política -o simplemente por delegación de responsabilidades-? ¿Está el pueblo legítimamente representado con un, pongamos, 70 o 60 % de participación electoral? ¿Què pasa con el otro 30 o 40 %? ¿Se pueden considerar válidos los resultados con cualquier índice de participación?

. ¿Tenemos siempre los ciudadanos de a pie suficiente información y conocimientos para decidir “libremente” y con responsabilidad sobre temas difíciles y controvertidos que pueden afectar de forma importante al bienestar de todos, incluso a futuras generaciones? Por inteligentes que seamos, ¿conocemos siempre suficientemente las implicaciones de aquello que elegimos? Por ejemplo, la decisión del Brexit en el Reino Unido, de la que luego parecen haberse arrepentido muchos ciudadanos.

. ¿Hay cuestiones sobre las que se nos deja elegir libremente y quizás no se debería y otras, en cambio, sobre las que no se nos deja y quizás sí se debería? Por ejemplo, en nuestro país no resulta fácil cambiar algunos artículos de la constitución que parecen claramente anticonstitucionales (sí, me refiero básicamente a la monarquía y a su supuesta inviolabilidad, tema controvertido en esos momentos)

. ¿Tienen los políticos suficiente margen de actuación para defender intereses realmente justos y democráticos o, más bien, están muy limitados por el enorme poder de una economía capitalista-neoliberal dirigida por una élite de poder que maneja los hilos en la sombra? ¿Es la democracia un simple envoltorio de ese “totalitarismo” del llamado “libre” mercado?

  • Preguntas todavía más “incómodas”

.  ¿Qué ocurre si algunos votantes, o una mayoría de ellos, -queriendo o sin querer- escogen valores poco éticos o destructivos? ¿Hasta qué punto habría que respetar esto? Por ejemplo, supongamos que en un referéndum se eligiera no tomar determinadas medidas cruciales para frenar el cambio climático (o se votara a un partido político que defendiera esa postura). En alguna medida, ya está pasando en algunos países ¿verdad? En otras palabras, ¿está primero la “libertad” individual o el bienestar colectivo?

. El principio “sagrado” de cada persona un voto: ¿Es totalmente lógico y coherente? ¿No debería estar equilibrado o armonizado con otras normas quizás poco populares pero más justas en el fondo? Por ejemplo, que ante una decisión crucial –o incluso ante unas elecciones normales- cada votante tuviera que demostrar tener un conocimiento mínimo del tema, o que se concediera más valor, al menos en algunas cuestiones, al voto de los expertos en un determinado tema? O, incluso: ¿es justo que el voto de alguien cuyo comportamiento cívico y social sea totalmente reprobable en repetidas ocasiones tenga el mismo peso que el de un ciudadano/a honesto y responsable?

. ¿No debería exigírseles a los políticos una probada honestidad y acreditada preparación para acceder –o permanecer- en el poder? ¿No deberían ser expulsados de sus cargos –y castigados con penas de cárcel o multas, incluso- aquellos que no cumplan estas condiciones? ¿Puede llamarse “democrático” a un sistema que permite –al menos en nuestros país- que tantos corruptos no sólo no sean castigados ni alejados de sus cargos sino que, además, se les permita vivir impunente la gran vida, con todo tipo de lujos y riquezas no accesibles a la mayoría de la población, y se les deje insultar y vilipendiar a otros políticos honestos y capaces.

. ¿Es lógico y legítimo defender la “democracia” en base al principio del “mal menor”, es decir alegando que es el “menos malo” de los sistemas políticos? Quizás deberíamos simplemente asumir que es el sistema que se ha impuesto sobre todos los demás pero que eso no demuestra necesariamente que sea el mejor. Otras formas de gobierno pueden haber fracasado más por su mala “praxis” o por el asedio al que han sido sometidas por naciones más poderosas que porque sus principios o premisas no fueran al menos tan buenas como las de la democracia. De cualquier forma, y dejando de lado esas espinosas cuestiones, preguntémonos: aunque sea verdad que es el mejor de los sistemas que se han probado, ¿no deberíamos esforzanos más para mejorarlo?

  • ¿Soluciones?

. No hay respuestas sencillas a esta pregunta. No soy partidario de gobiernos totalitarios de ningún signo –he vivido más de veinte años en una triste dictadura militar y no deseo repetir la experiencia- pero sí creo que deberíamos quitarle a la democracia, o al menos a la palabra “democracia”, este halo sagrado que la envuelve y plantearnos otras opciones diferentes o una reforma radical de la misma. Lo necesitamos creo, no sólo para crear un mundo mejor y más justo, sino también para asegurar la simple supervivencia de la especie humana en este planeta.

8 comentarios en “¿Es la democracia el mejor sistema de gobierno?

  1. Excelente analisis , reflexivo y elaborado. Muchas preguntas con dificil respuesta , pero que nos ayudan a analizar y pensar . La vkavescesvsiblacdemocrac aves el único o al menos el mejor de los s sistemas políticos . Al capitalismo puro y duro ya le va bien un tipo de democracia controlada o predispuesta y adoctrinados basada en términos como libertad de expresión e igualdad, teorías que se alejan mucho de la realidad de los países ricos y aun más de los pobres .
    Estas reflexiones y las preguntas que conllevan son muy interesantes , sin duda alguna .
    Gracias

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  2. Muy buena reflexión. si la gente recapacitara o pensara algo más sobre todo esto, quizás las cosas nos irían algo mejor. Pero , en general, hay una gran pereza mental y con eso juegan algunos “políticos” o esos que se hacen llamar así.

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    • Sí, deberían educarnos mejor a todos en lo que podríamos llamar “pensamiento crítico” para que fuéramos capaces de participar de forma responsable y solidaria en los asuntos políticos que conciernen al bienestar de todos

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  3. Muy acertado en todo,pero la mayoria de la gente,,hace como la avestruz,mirar para otro lado,,con la excusa barata de “es lo que hay ,que vamos hacer”..yo personalmente creo mejor en la frase “El mundo se adormece por falta de atrevimiento”…
    Gracias,Joan

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  4. Interesantes reflexiones. Es para pensar si es el sistema mas justo,para todo el mundo ,entre los intereses ,la corrupcion que parece que hay en general y que no siempre estan lo suficientemente preparados los politicos y no hay la suficente transparencia .

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